domingo, 29 de noviembre de 2009

El comienzo

Aunque nací al borde del mar, no logro recordar la sensación de la brisa en mi piel. Tampoco tengo guardado el olor de la sal, ni la huella del agua acariciando mi pies. Y me consta, por las fotos que he visto, que ese Mediterraneo ha bañado mi cuerpo, pero por más que lo intento, mi memoria se vuelve esquiva y me devuelve solo visiones inconexas de lo que un día fue.
Esas fotos me han acompañado siempre, fotos en blanco y negro, casi de color sepia ya, fotos que me muestran escenas de una infancia sin risas, siempre me ha llamado la atención ese echo, las he mirado una y otra vez, y no he encontrado ninguna instantánea dónde se me viera riendo, son fotos de un pasado vivido que casi no recuerdo.
Aquellos momentos en que mi abuelo me sentaba en sus rodillas... como lo echo de menos, es increíble como se puede añorar a una persona a la que casi ni conocí, pues falleció siendo yo muy pequeña...
Me inspiraba mucho respeto aquel hombre de pelo cano, que solo con abrazarme, sin mediar palabra, me transmitía seguridad, calidez, nos podíamos pasar horas sin hablar, solo disfrutando el uno del otro del calor de un interminable abrazo.
Estoy convencida que mi "obsesión", llamemos lo así, por los abrazos, por el contacto físico, directo, sin más pretensión que transladar un sentimiento, me viene de esa época, nunca nadie ha sabido transmitirme tanto en un simple abrazo como mi abuelo... que poquito pude disfrutar de él.
Siendo yo muy pequeña, y cuando ya habían nacido mi hermano y mi hermana, mi padre tuvo la "brillante" idea de ir a probar fortuna a otro país, y se fue a unas montañas lejanas a ver "que encontraba".
Mientras tanto, yo estaba interna en un colegio de monjas, de esa época solo recuerdo el uniforme y la zozobra de ver a mis compañeras marchar al mediodía para ir a comer a casa, mientras yo me quedaba sola, angustiada, me han contado que al final me tuvieron que sacar del colegio porque no conseguían que comiera, todo lo que me obligaban a tragar, tal como entraba salía.
Y mi padre regresó, anunciando a bombo y platillo que... íbamos en pos de una vida nueva...

domingo, 22 de noviembre de 2009

A modo de introducción...

Esta es la historia de una vida, contada a veces en primera persona, a veces narrada desde el prisma de unos ojos que observan atentamente...
No es ficción, tampoco realidad, o quizá sea a veces todo lo contrario...
Un relato sincero, vivencias, anécdotas tristes y momentos cómicos, todo ello aderezado con una buena dosis de objetividad.
Anthony Blake decía... "Todo lo que ves es producto de tu imaginación, no le des más vueltas, no tiene sentido..."
Relatar el sin sentido de la vida, dotar unas cuantas letras de la imaginacion suficiente para intentar hacer más llevadero lo bueno y lo malo de la existencia, sin mascaras ni adornos, esta, sin más, es la aspiración de este rinconcito.